UNA IGLESIA MISIONAL ES AQUELLA QUE ESTÁ COMPROMETIDA CON EL ESTABLECIMIENTO DEL REINO DE DIOS Y LO HACE POR MEDIO DE LA PROCLAMACIÓN –COMPARTIR LA BUENA NOTICIA- Y LA DEMOSTRACIÓN –LAS OBRAS DE AMOR, MISERICORDIA Y JUSTICIA-. PARA ELLO SIGUE EL MODELO DE JESÚS: PRESENCIA, PROXIMIDAD, PASIÓN Y PROCLAMACIÓN.

 

 

LA REALIDAD DE UN MUNDO CAÍDO

 

Cada día cuando me levanto, vivo y experimento la realidad del contraste entre el mundo que Dios creó y el que veo a mi alrededor. Leo las palabras de Génesis 2 donde el propio Señor afirmó que todo lo creado por Él era muy bueno, tanto el ser humano como el resto de la creación. Sin embargo, miro a mi alrededor y veo pocos trazos de esa bondad y consecuentemente, los ojos se saturan de dolor, -la dimensión física-, y sufrimiento, -la dimensión emocional-.

 

Mire por donde mire veo violencia, injusticia, opresión, pobreza, explotación, discriminación, corrupción, enfermedad, marginación, depravación, abusos de todo tipo de unos seres humanos contra otros por razones políticas, sociales, religiosas, económicas o de cualquier otra naturaleza. Veo todo esto y me doy cuenta que, definitivamente, este no es el mundo que Dios creó, este es el producto del pecado, de nuestro deseo de vivir al margen de Él, independientes, fuera de su jurisdicción. 

 

El pecado ha corrompido todas y cada una de las dimensiones de la realidad humana. En el capítulo tres de Génesis vemos, y cada día en nuestra realidad lo experimentamos, que el pecado ha roto nuestra relación con Dios, pero también nos ha roto a nosotros, como seres humanos interiormente, ha roto nuestra relación con otros seres humanos y, finalmente, ha roto nuestra relación con la creación de Dios. El pecado no es únicamente una cuestión espiritual, es una catástrofe de dimensiones cósmicas,  ha hecho inviable el proyecto de humanidad y de creación que Dios pensó y tenía en mente. Si el pecado ha afectado a todo lo creado por el Señor, del mismo modo la salvación ha de tener una dimensión de alcance cósmico y afectar a la totalidad de la realidad humana. Acción misional.

 

EL ASOMBRO DE LA ENCARNACIÓN

Juan, en el prólogo de su evangelio, nos dice que Dios se hizo ser humano y se vino a vivir en medio nuestro. Pablo, escribiendo a los Filipenses, indica que además lo hizo de la forma más humilde posible, adoptando la condición de siervo y siendo obediente hasta morir en una cruz para que la creación y la humanidad pudieran llegar a ser

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