LA MISIÓN DE DIOS ES EL GRAN PROPÓSITO DE LA HISTORIA Y EL GRAN MENSAJE DE LA BIBLIA.  DIOS LLAMA A CADA CREYENTE A PARTICIPAR ACTIVAMENTE EN SU MISIÓN EN EL MUNDO EMPEZANDO DESDE DONDE ESTAMOS. HACE FALTA UNA PROFUNDA REFLEXIÓN SOBRE CÓMO COMUNICAR Y ENCARNAR EL EVANGELIO A LOS ESPAÑOLES DE HOY.

 

Pepe García1 es pastor de una iglesia evangélica en Villarriba y Villabajo. Lleva varios años en el ministerio pero un domingo se pone en el púlpito, mira a su congregación y se pregunta: «¿Dónde están nuestros vecinos? ¿Dónde están nuestros hijos? No estamos ganando a los de afuera y estamos perdiendo a los de dentro. ¿Qué está pasando?»

 

Siempre hay excepciones, pero esta situación se repite en muchas partes de España y por toda Europa. La iglesia tradicional, basada en la asistencia semanal a un lugar de culto, parece no funcionar como antes. Pero precisamente en estos momentos difíciles para las iglesias en el mundo occidental, ha brotado una profunda reflexión sobre la naturaleza y misión de la iglesia. 

 

Lo que tienes entre tus manos es una contribución a esta reflexión. De autoría múltiple, cada capítulo resalta un aspecto de lo que significa ser una iglesia en misión en la España de hoy. Pretendemos provocar una reflexión a nivel de la iglesia pero, sobre todo, a nivel personal. Hoy, más que nunca, España necesita ver la esperanza de Cristo encarnada en las vidas misionales de sus seguidores. Pero con la reflexión queremos también estimular acciones concretas. Una vida misional es, por encima de todo, una vida de acción misional.

 

1 Desde luego, este es un personaje fícticio.

 

EL PROPÓSITO DE LA MISIÓN

 

La palabra misión se deriva del sustantivo latino missio, que significa «envío». Y para la mayoría de nosotros el concepto de misión que tenemos es el de una actividad de la iglesia local, o de sus enviados más señalados, los misioneros. No es que este concepto sea erróneo, pero es incompleto.